AMLO: “¿Ya lo perdimos” o “tiene razón?”…
Juan Pablo Becerra-Acosta
27 octubre 08
Juan Pablo Becerra-Acosta
27 octubre 08
El mitin del miércoles pasado, durante el cual el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador decidió continuar con sus movilizaciones de protesta, es el más difícil que le he visto presidir al tabasqueño… Él no estaba bien emocionalmente. Cuando tomó la palabra, se le quebró la voz. Fue estremecedor presenciarlo. Nunca, ni en los momentos más complicados y emotivos del desafuero, o de las insurrecciones postelectorales, Andrés Manuel se vio rebasado por sus sentimientos. Siempre gobernó sus emociones. Ese miércoles… lloraba. No le escurrían lágrimas por las mejillas, pero sus ojos estaban inundados. Había pedido un minuto de silencio ya que horas antes se le había muerto un amigo: Gustavo Iruegas, el diplomático mexicano que fungió como canciller en su gobierno legítimo. Se hizo un silencio sepulcral y Andrés Manuel volteó a mirar al cielo, que ya se oscurecía, de una forma intensísima que nunca le había visto. Durante larguísimos segundos rezaba, oraba, imploraba, se despedía de su amigo con evidente dolor en el rostro. Sacudido emocionalmente, inició su discurso. Dijo que se decidiera lo que se decidiera ahí (aceptar la reforma petrolera del Senado o no) había más cosas por las cuales luchar. Creí que animaba a su gente para que no se deprimiera ante la sensata desmovilización hacia la cual parecía dirigir la asamblea. Sin embargo, manifestó: “Decidamos lo que decidamos, bajo ninguna circunstancia nos vamos a desmovilizar”. La gente se encendió de nuevo y las consecuencias fueron obvias: la votación fue abrumadora a favor de continuar las protestas. Me quedé con la duda de si esa frase fue una pifia por el estado emocional de Andrés Manuel o lo hizo a propósito para azuzar el voto en un sentido. Desconsolado, un amigo perredista cercano a él me dijo luego del mitin: “Ya lo perdimos”. Otro de sus allegados me llamó al día siguiente: “Andrés Manuel tiene razón: lo que falta es importantísimo”. Esto es lo que falta, las “12 palabras”, que en realidad son 15: “No se suscribirán contratos de exploración que contemplen el otorgamiento de bloques o áreas exclusivas”. Pregunto: ¿por qué el PAN y el PRI no quieren poner eso? Dice Cuauhtémoc Cárdenas, citado por mi colega de sección Epigmenio Ibarra, que sin esas 12 (15) palabras queda “un peligroso resquicio abierto”. Creo en la sensatez de Cuauhtémoc. Y por tanto, aunque vaya contra la abrumadora corriente mediática, creo que Andrés Manuel tuvo razón en seguir movilizado con su adelada…
Publicado en Milenio
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