Mariguana booge
Ciro Gómez Leyva
17-oct.-08
Ciro Gómez Leyva
17-oct.-08
Estoy azorado con el repentino debate sobre una eventual iniciativa que legalizaría cierto consumo y cierta producción de mariguana. Primero, por el atrevimiento y lucidez de la propuesta que presentó el líder de la Asamblea Legislativa del DF, el perredista Víctor Hugo Círigo. Reconoce el problema, lo mide, lo proyecta y lo liga a la vida cotidiana: se podría fumar una dosis, portar una dosis, cultivar una dosis. Segundo, por la reacción tartamudeante de la presidenta del PRD en la capital, Alejandra Barrales, designada para matar en caliente la propuesta de Círigo. Puros lugares comunes: que la drogadicción, que los jóvenes, que las escuelas, que la chin… che mota Creía estar escuchando a su colega del PAN, Mariana Gómez del Campo.
Tan persignadas las dos. Tercero, por el frío pragmatismo del jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard. Si a 80 por ciento de la población le asusta la palabra mariguana, metamos la mariguana al clóset: “Cuando nos consulten, diremos no”. Ni en Ebrard ni en Barrales escuché algo en torno del inmenso acervo de conocimiento científico sobre el tema, que prueba que las alteraciones producidas por el cannabis no son mayores que las del alcohol, y que sus efectos, incluso, pueden ser más moderados.
Tampoco una evaluación sensata sobre en cuánto esta hipotética legalización podría mejorar las cifras negras de violencia asociada a las drogas. Los perredistas llevan once años en el gobierno del DF y sus logros en prevención y rehabilitación de adicciones, combate al narcomenudeo y el crimen son mínimos. Pero cómo se amedrentan ante una idea controvertida que huele a izquierda. Políticos en el poder, al fin, sólo reman con el viento a favor.
Publicado en Milenio
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