27 oct 2008

No hay “bloques” pero habrá bloqueos

No hay “bloques” pero habrá bloqueos
Carlos Marín
27 octubre 08

Aunque algunos de sus antiguos incondicionales digan ahora “lo perdimos”, Andrés Manuel López Obrador, por insensato que sea o parezca, sabe bien lo que hace. El de la “lucha patriótica” por la defensa de la soberanía petrolera es un tema que le cayó de Los Pinos, y aprovechó para figurar de nuevo en las marquesinas, después de un deflacionario año y medio con la cantaleta del “fraude electoral”. La iniciativa original de Felipe Calderón, diluida ya en la propuesta de consenso del Senado, le sirvió también para ver desde afuera la crisis que provocó en el partido al que debiéndole tanto no asume como suyo, el de la Revolución Democrática. Se metió en el tema de la imaginaria privatización de Pemex porque sabía que era imposible que sucediera: si hasta durante el priato las iniciativas presidenciales eran corregidas, aumentadas o disminuidas en el Congreso, ¿quién con honestidad intelectual pudo imaginar que cualquiera del panato pasaría tal cual fuera presentada? No obstante, como su propio equipo de intelectuales y expertos avalan, cuando es evidente que la propuesta senatorial es en absoluto confiable, Andrés Manuel necea, esta vez con un capricho igualmente fantasmal. Como le dijo a Jairo Calixto Albarrán para MILENIO Televisión: ¿qué tanto es pedir un breve añadido a la iniciativa que aprobarán mañana los diputados? Tan sólo son 12 palabras las de su razón, afirma, pero (a menos que la intención sea que “el pueblo” establezca una evangélica y subliminal equiparación con los apóstoles de Jesús) alguien debió contarlas y decirle que son 17: “No se suscribirán contratos de exploración o producción que contemplen el otorgamiento de bloques o áreas exclusivas”. Los “bloques” petroleros de que habla López Obrador simplemente no existen en la propuesta de reforma… aunque su invención sirve de coartada para los bloqueos. Por eso la corriente descalificación (“le busca
chichis a las víboras”) de Jesús Ortega. No es la primera vez que AMLO recurre a la imaginación: así fue llevado al baile del “fraude algorítmico” que él mismo terminó por aceptar que no, pues la movida para despojarlo del triunfo electoral tampoco estuvo en las computadoras, en el conteo del IFE o en que “se vendieron” muchos de sus representantes de casilla (como también llegó a decir), sino en el levantamiento de las actas distritales. Si quiere convencer de que su propuesta merece reconsiderarse, al menos debiera arriesgar una hipótesis viable para intentar comprender por qué 109 senadores “entreguistas” votaron la iniciativa y sólo diez en contra: ¿fueron comprados por Juan Camilo Mouriño para que su familia tenga más contratos con Pemex? ¿Los sobornó el priista Manlio Fabio Beltrones? ¿Sus correligionarios Carlos Navarrete, Graco Ramírez, Pablo Gómez y los demás que aprobaron la propuesta conjunta quieren agandallarse el tesorito?
Publicado en Milenio

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