
Las oficinas del “gobierno legítimo” eran un hervidero. Los teléfonos no dejaban de sonar y la gente iba y venía por los pasillos. Todos querían saber si, en efecto, Andrés Manuel López Obrador había decidido renunciar al PRD para construir su apuesta política a través de la alianza que integran los partidos del Trabajo y Convergencia. En la sede nacional del PRD la preocupación no era menor. “Los jefes sacaron la calculadora de inmediato”, nos cuenta un asesor del partido. Y es que en los comicios del 5 de julio de 2009 las fuerzas de izquierda no sólo se disputarán alrededor de 25% de los votos, sino también unos 750 millones de pesos del financiamiento público para 2010...
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