2009-09-12
Que el gobernador de Baja California Sur, el perredista Narciso Agúndez, solapa una de las invasiones más arteras de que se tenga memoria en la entidad y el país.
Un grupo de invasores profesionales, tutelados por José Antonio Tony Agúndez, hermano del gobernador, se apoderó en febrero de 68 viviendas de interés social en construcción, en el fraccionamiento Los Caracoles, de Cabo San Lucas. La constructora GDP acusó los hechos ante el Ministerio Público y se entrevistó tres veces con el gobernador, quien les dijo que ante la inminencia de las elecciones federales de julio poco podía hacer.
Pasaron los comicios y nadie toca a los invasores, que se pasean con cuchillos y machetes por el fraccionamiento, y ya reclaman como suyas las viviendas, que tienen un valor de 600 mil pesos. Comienzan a recibir además algunos servicios municipales, como el del agua. Tony Agúndez, por cierto, es el titular del Sistema de Agua Potable de Los Cabos. Todo pinta para un escándalo mayúsculo que rebasará las cómodas fronteras de Baja California Sur.
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