31 jul. 2010

Extinción de la izquierda

Joel Ortega Juárez

31-07-10

Desde 1989 y luego en 1994 —cuando estuve en ambas campañas por la gubernatura de Tabasco— no había asistido a ningún mitin o marcha de AMLO.

La experiencia del domingo pasado en el Zócalo me produjo sensaciones encontradas.

La gran mayoría de las decenas de miles de participantes en el mitin eran pobres y viejos.

Había algunos sobrevivientes del naufragio de las izquierdas socialistas y comunistas, incluso algunos que figuraron en el gobierno de Salinas (no olvidar que Adolfo Orive es coordinador del PT en la Asamblea del DF) se paseaban sin ningún rubor; había también funcionarias de gobiernos panistas estatales.

Lo más significativo era el impresionante presídium (mezcla soviético-castrista con formato de espectáculo Televisa) integrado por decenas de burócratas del PT, Convergencia, PRD bejaranista y las comparsas bufo-intelectuales que han oscilado del fanatismo cuauhtemista, submarquista y hasta ahora siguen fieles al Peje.

Espacio estelar tuvieron los priistas.

Enrique González Pedrero fue uno de los oradores principales, olvidando su apoyo a Díaz Ordaz, que lo llevó a renunciar a la revista Política y le evitó apoyar a Ramón Danzós Palomino, candidato sin registro por el Frente Electoral del Pueblo, promovido principalmente por el PCM; se omite también su papel como dirigente del IEPES en 1987 nombrado por Salinas y antes su puesto como secretario general del PRI en 1972-74 en pleno echeverriato y desde luego cuando fue gobernador de Tabasco 1983-87.

La lista es interminable de prominentes ex priistas, curiosamente estuvieron ausentes los que encabezó Cuauhtémoc Cárdenas en la Corriente democrática.

No es la primera vez que en México esa corriente de poder encabeza a grandes contingentes populares, desde el PNR de Calles, el PRM de Cárdenas e incluso el PRI de Salinas-Camacho-Colosio.

Tampoco es un fenómeno exclusivamente mexicano, no hay que olvidar a Mussolini en Italia y a Perón en Argentina, que encabezaron poderosísimos movimientos de masas populares.

Una parte de la explicación de la debilidad de las izquierdas comunistas y socialistas fue precisamente su adhesión al cardenismo, lección no aprendida cuando se repitió el fenómeno con Cuauhtémoc Cárdenas y hace varios años detrás de López Obrador.

Es innegable la fortaleza de su movimiento y su rechazo consistente al gobierno de Calderón, lo que para muchos es suficiente para acreditarlo como movimiento de izquierda.

AMLO puede ganar en el 12. ¿Triunfaría la izquierda?

Publicado en Milenio

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