25 sept. 2010

Reforma universitaria, ya

Joel Ortega Juárez
25-09-10

La unanimidad en el modo de pensar es absolutamente imposible.

Ricardo Flores Magón

En su discurso pronunciado en la Sala Nezahualcóyotl, el 22 de septiembre al celebrar el centenario de la Universidad Nacional, el rector reivindicó dos valores universitarios fundamentales: la autonomía y la tolerancia.

Unos minutos antes se escuchó el principio de una consigna estudiantil: “Alerta, alerta...”, que inmediatamente fue acallada por una Goya. Nunca supimos quién o quiénes la gritaban, ni mucho menos qué ocurrió con esos cuates. Los distinguidos invitados reaccionaron al modo salinista: ni los veo ni los oigo. ¿Esa es la tolerancia?

¿Puede ejercitarse la autonomía de la UNAM mediante una estructura autoritaria establecida en la Ley Orgánica del 6 de enero de 1945, que pone en manos de 15 gobernadores y del rector el destino de una comunidad tan grande y compleja?

Integrada por:

314 557 estudiantes; 179 052, licenciatura (56.92 %); bachillerato, 108 699 (34.55 %); 25 036 posgrado (7.95 %); 1024 técnicos (0.32%), y propedéutico música, 746 (0.23 %).

44 348 académicos; 27 733 profesores de asignatura (62.5 %), 5429 profesores de carrera (12.2%), 4340 ayudantes (9.7 %), 4129 técnicos académicos (9.3%), 2419 investigadores (5.4 %) y “otros” 298 (0.67 %).

En esta numeralia no están incluidos los trabajadores administrativos sindicalizados y los de confianza, que suman más de 30 mil.

400 mil personas gobernadas por una autocracia.

Sólo en una estructura autocrática como ésta, el rector es el jefe nato de la UNAM (art. 9, Ley Orgánica).

Esta realidad contradice el discurso del rector, planteando que en la UNAM no cabe la política que tiene por objeto la obtención del poder.

La autonomía genuina implica abrogar la Ley Orgánica de 45 y construir una estructura democrática.

Es una caricatura de los conservadores considerar que esta propuesta consiste en la votación universal para elegir rector.

El doctor Narro debe hacer pública su posición en torno a este tema fundamental para reformar la UNAM.

A muchos les ha parecido correcta la postura del rector cuando propone: muchos de nuestros problemas, de los históricos y los derivados del propio proceso de modernización, no tienen solución si seguimos por el mismo camino.

Esta postura esta reñida con la defensa de cualquiera de los dos modelos fracasados: el estatista o el neoliberal.

¿Cuál propone el rector?

La UNAM no es una isla, las diversas fuerzas externas la atraviesan.

Es hora de una reforma universitaria.

Publicado en Milenio

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