14 ene. 2011

Guerrero, veinte años atrás

La brutalidad de la agresión encierra un mensaje. No se trató simplemente de una reyerta como las que menudean en las campañas electorales, como consecuencia de la disputa por los espacios propagandísticos. Los presuntos priistas que golpearon a Sánchez Nava, superiores en número, hubieran podido simplemente doblegarlo para hacer inútil su protesta, y dejar que hiciera la denuncia correspondiente. O pudieron huir, al ver fracasado su propósito. En vez de eso asaltaron al dirigente perredista y lo medio mataron. Literalmente hicieron eso, con notoria desproporción a la causa del enfrentamiento... Continúa...

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