16 mar. 2011

¿Le tocará a la izquierda?

Juan Ignacio Zavala

16-03-11

Este fin de semana el PRD renovará su dirigencia. La izquierda, para bien o para mal, está representada en el perredismo. Pero no es la única manifestación política que está ahí representada. También figura una fuerte cantidad de ex priistas, un gran bloque de corporativistas, un grueso filón de radicales populistas y algunos socialdemócratas, aparentemente, en vías de extinción.

Resulta paradójico que México no tenga un partido de izquierda moderna. Una buena franja del electorado quisiera contar con una izquierda que promueva más las ideas que las consignas, las soluciones que los problemas, las propuestas que los insultos. Esa izquierda está escondida quién sabe dónde y parece negarse a tener presencia en el mapa electoral. Ya sea porque en el perredismo corporativo no les dan espacios, o porque los intentos que se han hecho en ese sentido terminan en proyectos fallidos porque nadie les hizo caso.

Se entiende que en cualquier partido hay radicales. En el PAN (los denominados yunques), en el PRI (los dinosaurios caciquiles, o sea, los tipo Moreira); en el PT hay puros radicales y radicales puros; en el Partido Verde no sabemos si hay radicales, pero un ejemplo de radicalismo en ese partido sería ¡un ecologista! Sin embargo, en el perredismo la parte moderada —con presencia moderada también— parece amenazada constantemente por los ultras. Lo curioso del asunto es que los radicales de la izquierda no son los maoístas, los estalinistas o alguna corriente identificada con el marxismo. No, los radicales en el partido izquierdista son personas dedicadas al manejo de grupos de choque, al control de organizaciones que llaman “populares” y al uso de la violencia para conseguir espacios políticos y canonjías para sus agremiados.

La izquierda que surgió en los 80 con mucha fuerza, se desdibujó rápidamente cuando fue abordada por ex priistas que, expulsados por la nueva generación en el poder, abordaron el barco en que navegaba la izquierda con sus ideas, con sus luchas, sus presos, sus canciones y su literatura y hasta su modo de vestir. Todo eso tenían. Derrumban el muro y entonces los priistas se dedican a lo que aprendieron a hacer en los que fue su partido: el pillaje, el sabotaje, el bandolerismo, el atraco y la demagogia. Se perdió todo y ahora tienen “tribus”, como ellos mismos se dicen.

Varios ex priistas han sido presidentes de ese partido (Muñoz Ledo —que también fue presidente del PRI— y López Obrador, entre otros). Rosario Robles y Amalia García —mujeres de izquierda— dirigieron también ese partido. La primera terminó renunciando al partido y la segunda es víctima de la persecución de otro cacique priista convertido a la izquierda: Ricardo Monreal.

No se sabe qué pasará en el PRD ni en qué nuevo escándalo terminará este evento. Lo cierto es que la expresión de la izquierda electoral en nuestro país nos tiene acostumbrado a los pleitos que se dan a su interior. Ojalá algún día se decidan a ir por ese electorado inteligente y ansioso que no comulga ni con el priismo ni con la centroderecha, pero tampoco con el populismo trasnochado ni con la nostalgia del corporativismo. A ver qué pasa.

Publicado en Milenio

1 comentario:

Batiscafo dijo...

Estoy completamente de acuerdo, espero que algún día los pleitos que caen en la chiflazón de muchos de los políticos que sea dicen llamar de izquierda utilizando al pueblo como una simple herramienta para llegar al poder, y la mayoría de las veces olvidando cual es su labor ante la sociedad, siendo la oposición ante el gobierno neoliberal que dirige al país.

Realmente creo que estos problemas del crecimiento rapaz de la pobreza y la falta de oportunidades se debe a este sistema excluyente que se beneficia de los que menos tienen para incrementar sus riquezas, se llama neoliberalismo.

Debemos de tener una izqierda pensante, que vea verdaderamente por el bienestar del pueblo. Por el bien del país.

En defensa del Estado Laico y la diversidad social

Enrique Krauze. La izquierda mexicana