20 jul 2008

Sin identidad

Sin identidad
Sergio Aguayo
1-agosto-07

Pasan los días, y los meses se vuelven años, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sigue metido en el laberinto de su desconcierto. Da lo mismo que esté en la oposición o en el gobierno con su identidad diluida termina pareciéndose al resto de la jauría. Esto se demuestra analizando las elecciones de Baja California y el gobierno perredista de la capital. Fundar, Centro de Análisis e Investigación y la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste difundieron este lunes un informe sobre los spots negativos utilizados en las elecciones para gobernador de Baja California. Pese a estar prohibidos por la ley, 18 de los 82 spots televisivos empuercan tanto al contrario que han contribuido para que estos comicios sean catalogados como los más sucios en la historia de esa entidad.

Los panistas vuelven a destacarse por su dureza y enjundia (ganaron el gobierno y perdieron el alma), pero los sigue un mañoso PRI y un empeñoso PRD que de un plumazo olvida sus condenas a la guerra sucia padecida por su ex candidato a la Presidencia. La calidad de vida es un concepto bien útil para medir la satisfacción con la existencia. Según The Economist Intelligence Unit, se logra por la combinación de factores objetivos y subjetivos tan diversos como el bienestar material, la salud, la estabilidad política y seguridad, la vida familiar y comunitaria, el clima y la geografía, la seguridad laboral, la libertad política y la equidad de género. En este ámbito la Ciudad de México siempre sale mal parada.


En la Encuesta Mundial sobre calidad de vida 2007 de Mercer Human Resource Consulting el Distrito Federal está en el lugar 128 de la lista, muy, pero muy debajo de Monterrey que ocupa el sitio 94. Y sin embargo, cuesta más vivir en la capital. El 24 de junio de 2007 Reforma publicó su Tercera Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida en México; el Distrito Federal tiene el último lugar de las 36 ciudades tomadas en cuenta. En síntesis, una ciudad cara y con malas condiciones de vida. Existen, por supuesto, razones económicas, sociales e históricas para la miserable calidad en la existencia de casi todos los capitalinos. Sin embargo, también contribuye la insensibilidad y falta de imaginación del perredismo capitalino que gobierna a la entidad desde hace una década.

Lo demostraré comentando brevemente las marchas, el Segundo Piso del Periférico y las contingencias ambientales. Marchas. El Distrito Federal es peculiar porque en su territorio cohabitan un gobierno federal derechista y uno local de izquierda. Las desavenencias son frecuentes en una guerra que oscila entre la baja intensidad y la estridencia. Ambos utilizan las insoportables marchas para golpearse sin importarles lo que pasa con la ciudadanía. El gobierno de la ciudad difundió hace días un estudio sobre las 751 protestas que padecimos entre enero y junio del 2007. Cuatro de cada cinco estaban enderezadas contra el gobierno federal, cuyas dependencias, dice la investigación, atienden las peticiones de audiencia de los inconformes después de dos horas; por tanto, cada incidente afecta durante cuatro horas las vialidades. A esas cifras habría que agregar los cierres hechos por la Federación para proteger al Presidente o las interrupciones realizadas por el gobierno capitalino. Ninguno piensa en avisar con anticipación o en tomar medidas para reducir las molestias. El Segundo Piso. Como vecino del sur todavía me provocan escalofríos los años de construcción del Segundo Piso del Periférico. Iniciaba cada jornada con un ejercicio de racionalización sobre lo bueno de la obra pero era inevitable derramar algunas gotas de bilis porque la constante era el infinito desprecio de la autoridad a los ciudadanos. Cerraban carriles o calles sin avisar y cuando sobrevenía el desorden los agentes de tránsito se hacían los desentendidos. Ya cambiaron los nombres de los gobernantes pero el menosprecio es el mismo. La contingencia ambiental. Este sábado la decretaron y para proteger la salud de los capitalinos cerraron el acceso a la ciudad a los autos con placas de otros estados. Lo hicieron sin avisar ni preocuparse por evitar los abusos de los "gruyeros" que cobraron caro el traslado de los autos foráneos a través de la mancha urbana. Una vez más, el descuido cuando de pensar en el ciudadano se trata.

Desconcierta que en la víspera misma de la Consulta Verde hayan sido incapaces de conciliar los derechos del ciudadano con la protección del ambiente. Sobre todo cuando la secretaria del ramo, Martha Delgado, viene de las luchas cívicas. Baja California le presenta un difícil dilema al PRD. En aquel estado ya abrazaron la doctrina del "todo se vale" y le entraron a la guerra de mugre. Si ésa será su línea de acción futura podrían, al menos, explicar sus motivos como parte de una reflexión estratégica sazonada con alguna teoría sobre la vía perredista a la democracia. En los años setenta las ciudades italianas gobernadas por los comunistas se esmeraban por cultivar la calidad de vida. Entonces supuse ingenuamente que cuando la izquierda gobernara ciudades mexicanas éstas se convertirían en espacios de convivencia civilizada. El PRD tiene en la capital su base ciudadana más importante y sin embargo no ceja de maltratarla. El ambiente electoral no mejorará porque el PRD se "porte bien" ni tampoco la calidad de vida puede transformarse en el corto plazo. Sin embargo, uno esperaría del principal partido de izquierda una mayor claridad sobre su apuesta de principios y programas. Por ahora su retórica condenando la guerra sucia o prometiendo mejorar la calidad de vida choca con prácticas que desnudan a un partid
o desdibujado y sin identidad.

Publicado en Reforma

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