27 oct 2008

Lógico…

Lógico…

Antonio Álvarez Lima

27 octubre 08

Quien piense que en el Senado se legisló una reforma energética, se equivoca. Ésta se desechó hace tiempo por falta de apoyo. Bajo la dirección del colmilludo y maquiavélico PRI, se cocinó una trampa legislativa para disminuir y timar políticamente a El Peje. Se trataba de llevarlo pacientemente a un callejón sin salida donde no tuviera más remedio que apoyar la calidad democrática e incluyente de senadores y diputados y coincidir con Calderón en que es posible hacer reformas estructurales de consenso. La carnada fue redactar siete dictámenes que hábilmente sortearan todas las denuncias privatizadoras que hizo López e incluir algunas de sus propuestas. El ardid logró parte de su cometido. Tanto así que los intelectuales lópistas y la mayoría de los perredistas lo aceptaron. El Peje percibió la maniobra, pero simuló morder el anzuelo para dejar que sus adversarios se engolosinaran. Cuando el PRI, el PAN y Los Chuchos ya festejaban astutos la primera reforma posible de consenso y se veían en la foto festejando con López; éste les reviró la trampa con una maniobra sorpresiva: armó una “consulta pública” con urnas y boletas aparecidas misteriosamente. El resultado fue obvio: “la gente” rechazó la reforma porque “entrega pedazos de la patria a las empresas extranjeras”. Y López pasó inmediatamente a la acción; impidió el acceso a los senadores a su propio recinto y los obligó a aprobar sus iniciativas escondidos, cercados y protegidos por la policía. Así, López impuso nuevamente su agenda, ocupó todos los medios, descobijó a los moderados y se revindicó como líder intransigente, defensor de la soberanía y la patria. Todo lo que hace López, es parte de su lógica extremista y radical. Para un país, donde la democracia se ha convertido en un espectáculo mediático teatral, era lógico que López reaccionara así. Fue un mal cálculo de sus adversarios suponer su apoyo. Avalar cualquier promoción de Calderón es imposible para él. Es como si el Subcomandante se hubiera tomado la foto con Fox en Los Pinos, o Fidel Castro con Clinton en la Casa Blanca. Hasta ahí hubieran llegado. Un revolucionario radical, para serlo de verdad, necesita guardar siempre las formas. López jamás apoyará al PRI ni al PAN. Necesita actuar así para ser en 2012 el candidato de la dignidad patriótica y de la valentía permanente. Mañana López empezará a echar la carne al asador. Exigirá a sus aliados subordinación y obediencia al líder que siempre sabe lo que hay que hacer. Tratará de demostrar que existe en el país un espacio creciente para la política radical y extremista. Buscará reunir a maestros, sindicalistas, universitarios, desempleados, juanes y adelitas. Presionará con ellos a las fuerzas de seguridad y buscará una confrontación para obligar a los diputados a agregar sus 12 palabras. Si lo reprimen gana. Si aceptan su propuesta también. Si aprueban los dictámenes, los denunciará por traidores. Son suyos todos los escenarios. Le pusieron una trampa, se escurrió y ahora los tiene contra la pared. Lo veremos…

Publicado en Milenio

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