20 dic 2008

Quiebra del nacionalismo revolucionario

Quiebra del nacionalismo revolucionario

Joel Ortega Juárez

20 Diciembre 08

El asunto del PRD es cada vez motivo de comentarios en encuentros, la mayoría fortuitos, con algunos de mis cuates. Casi todos ellos son miembros del PRD y proceden de los antiguos partidos, grupos y grupúsculos del PRD. Conservan, por supuesto, la mística y la perspectiva revolucionaria, incluso socialista y hasta comunista como viable para México.

La ira contra los gobiernos panistas y el coraje por la creciente desigualdad y la pobreza, combinados con su cultura antiimperialista y antiyanqui, facilita la tolerancia y aún coincidencia con todo tipo de priistas, tanto los que han ingresado al PRD o a alguno de los partidos del FAP, como a los clásicos maromeros y los que siguen siendo miembros del PRI. Los une el rechazo a la irrupción de la derecha en la Presidencia y otros importantes aparatos del Estado, considerado por casi todos como nacionalista y revolucionario y hasta embrionario del Estado obrero democrático. Algunas de estas hipótesis han merecido largas reflexiones, publicadas en decenas de libros a lo largo de varias décadas. No se trata de meras ocurrencias. Aún más, ese pensamiento (nacionalista revolucionario) continúa siendo muy poderoso en nuestra sociedad y sobre todo en los medios intelectuales.

La raíz misma del PRD se encuentra en todos estos postulados. Por ello fue posible fundarlo, construirlo y mantenerlo durante dos décadas. Hoy el torbellino de pasiones, diferencias y, sobre todo, de disputas amenaza con escindirlo.

El tono en el que se expresan los de un bando respecto del otro es tan agrio, amargo y furioso como el que se emplea contra los panistas y su gobierno. A veces es más duro el que se usa entre los perredistas y no se diga entre los pejistas.

Si por estas señales se orientaran los pronósticos del PRD, éstos serían los de la ruptura.

Un desenlace así (cualquiera que sea o haya sido la opinión frente al PRD, sus políticas, tribus, gobiernos, aliados y caudillos) sería el enésimo desastre para las izquierdas.

Seguramente que las burocracias de los dos principales bandos: chuchistas y pejistas van a ver mermadas sus prebendas. Pero sabrán administrar sus parcelas de poder.

La tragedia será para miles de seguidores, miembros y genuinos partidarios del PRD y lo que éste simboliza.

La cuestión es aún más compleja y patética, dado que no existe ninguna corriente dentro de ese espectro de las izquierdas que cuestione el fondo del problema: la crisis del conservador nacionalismo revolucionario.

Publicado en Milenio

No hay comentarios:

En defensa del Estado Laico y la diversidad social

Enrique Krauze. La izquierda mexicana