15 may 2010

¿Renace el fantasma del comunismo?

Joel Ortega
15-05-10

Lo mismo en Uruguay —donde el pasado domingo triunfó en Montevideo la comunista Ana Olivera postulada por el Frente Amplio y mantuvo el control capitalino desde 1990— que en las regionales francesas de marzo, donde las izquierdas —socialistas, verdes y comunistas— ganaron 23 de 26 regiones y el PCF casi cuadriplicó sus votos; hay una recuperación electoral comunista, aún lejos del 26 % que alcanzó el PCF en 1945, pero muy por arriba de su casi extinción en las recientes presidenciales, donde incluso el Nuevo Partido Anticapitalista de Krivine consiguió casi 9 % y ahora se desplomó.

Pero el renacimiento no es sólo en esos países, ni sólo electoral.

En Grecia, la resistencia social la encabeza el Partido Comunista.

En Chile, a pesar de su no pertenencia a la Concertación, el PC ha sido clave en las segundas vueltas para derrotar a las derechas e incluso, a pesar del triunfo de Piñera, incrementó sus votos; tampoco le afectó la alta votación de Marco Enríquez Ominami, candidato independiente que rompió con el Partido socialista.

El peso principal del PC ha sido siempre (antes, durante y después de Pinochet) su influencia en el movimiento social, sobre todo en el obrero y sindical aunque también en el movimiento estudiantil, donde consiguió desplazar a la Democracia Cristiana.

Un atlas mundial indicaría una tendencia semejante.

El problema se complica cuando se entra a los matices.

La tradicional característica moderada de los Partidos Comunistas —en gran medida impuesta por los soviéticos— se ha trocado por un radicalismo en Chile e incluso en Uruguay, donde hoy las propuestas reformistas las impulsan los antiguos Tupamaros, como el propio Pepe Mujica desde la presidencia.

En el caso español, es bien sabida la postura flexible del PC y Santiago Carrillo después de la muerte de Franco, al admitir la Monarquía Constitucional y abandonar su republicanismo. Incluso ello los llevó a pactar, en los hechos, un olvido ante los crímenes del franquismo, cuestión que hoy está en crisis por las investigaciones y exhumaciones ordenadas por Garzón, quien se encuentra procesado por la derecha.

Si bien el caso español es el típico caso de injusticia electoral, dado que fue el PCE el principal opositor al franquismo y luego de su caída no tradujo esa heroica resistencia en resultados electorales favorables.

Estos incipientes e inciertos soplos de renacimiento comunista debieran servirnos para sacudirnos al perredismo y socios priistones.

Publicado en Milenio

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