2 jun 2010

Los liderazgos y el curso de la historia

Hace ahora poco más de 70 años, el 10 de mayo de 1940, un robusto y controvertido político británico entró en el Palacio de Buckingham para ser recibido por el rey Jorge VI. El rey le pidió que aceptara ser primer ministro. Se llamaba Winston Churchill. Ese cambio de liderazgo se ha considerado decisivo. La opaca y deshonesta década de los años treinta había pasado; ahora era el turno de "sangre, fatiga, sudor y lágrimas" y de una ardua victoria final. Si algo podía demostrar el argumento de Thomas Carlyle sobre la importancia del "Gran Hombre" en la historia, ahí estaba...

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